Introducción

Un excelente amigo, alumno mío de instituto hace unos años, acaba de escribirme para comentarme sobre una novedosa teoría sobre la geografía del Libro de Mormón. Un miembro de la Iglesia desarrolló una teoría que ubica de manera poco tradicional los lugares, pero que contradice las interpretaciones más clásicas, incluso las de las Autoridades Generales de la Iglesia. En su exposición, este miembro critica a las Autoridades en donde éstas opinan de manera diferente a la suya. Para consternación de mi amigo, descubrió que muchos otros miembros de la Iglesia defienden apasionadamente su teoría.

Mi respuesta ante su consternación incluye algunos elementos que considero que pueden ser útiles no sólo para la situación particular de mi amigo, sino para la mayoría de los miembros de la Iglesia cuando descubren en Internet u otros medios este tipo de discusiones, a menudo acaloradas, sobre la geografía del Libro de Mormón y otros temas afines, por lo que decidí colocarla en forma de artículo para que otros más puedan beneficiarse con los mismos principios.

Respuesta a las teorías sobre la geografía del Libro de Mormón

Con respecto a tu pregunta, te agradezco la información. El enfoque de este miembro me era desconocido. Pasa al cajón de «lo Interesante». Antes de responder directamente a tu pregunta, quisiera dejar en claro lo siguiente. Existen ciertos temas de conocimiento que aún no nos han sido revelados plenamente. La geografía del Libro de Mormón es uno de ellos.

La libertad de adoptar un criterio propio y los límites de esta libertad

En estos temas en los que aún no tenemos suficiente revelación, el Señor nos ha dado la libertad de ejercer nuestro propio criterio para llegar a un parecer, y podemos compartirlo siempre y cuando lo hagamos claramente a nombre propio y no a nombre de la Iglesia o de sus líderes. Será nuestra opinión, o especulación, según el caso, y todo mundo deberá saber que es nuestro parecer y no un declaración oficial o autorizada. Si obramos así, no caeremos en apostasía. De vez en cuando surgen miembros procurando establecer su parecer como el único hecho incuestionable e innegable y si alguien más, incluyendo los líderes de la Iglesia, se opone con la mínima razón, les parece que debe ser criticado y sancionado. Este sí es un principio claro de apostasía. Especialmente en Estados Unidos, encontrarás muchos ejemplos de este principio: miembros que comparten su opinión dejando en claro que lo es, y miembros que impondrán su opinión como el único hecho incuestionable, aún en contra de las declaraciones de las Escrituras y los líderes de la Iglesia.

La posición de la Iglesia sobre la geografía del Libro de Mormón

Mientras que la Biblia tiene ya un adelanto de siglos y siglos de estudiosos buscando lugares y contrastando teorías, el Libro de Mormón es de descubrimiento reciente, no ha suscitado, lamentablemente, un igual interés y cuenta con un puñado de estudiosos, no por ello menos dedicados, pero siempre insuficientes. Estos estudiosos han dado origen a un número generoso de teorías que procuran explicar, hasta donde es posible, la relación entre los lugares del Libro de Mormón con los lugares actuales de la geografía americana. Unos estudios proporcionan, sin duda, mejores razones que otros.

La Iglesia permite y alienta este ejercicio, pero no apoya oficialmente ninguna de estas teorías. Me parece que cada quien se ocupa en su tarea: los geógrafos hacen geografía, los etnólogos hacen etnología y la Iglesia recibe revelación y hace doctrina. Mientras que la ciencia es por naturaleza evolutiva, la doctrina no lo es.

La posición a adoptar ante el debate y la contención

La ciencia y las disciplinas académicas requieren de crítica constante. No es de sorprender que, para cada teoría sobre la geografía del Libro de Mormón, exista un pequeño ejército de defensores y detractores, a cual más apasionado en su argumentación. Van desde los flamers que condenan todo sin razones («esto es una porquería» – cualquiera puede decir algo como eso) a los que demuestran una erudición sin par, pasando por aquellos que, más que un destacado intelecto, demuestran un destacado orgullo intelectual. Hay de todo en esa viña y a cada cual se aplica lo que dijo el Señor: por sus frutos se les conoce.

Cuando, sentados en las butacas, observamos esta guerra de opiniones en el escenario, conviene tomar cierta distancia para contemplar todo el asunto en la debida perspectiva. No conviene apasionarse demasiado y conviene recordar que cada teoría presentada es una teoría. Como ninguna ha recibido un reconocimiento oficial, somos libres de escoger entre ellas, pero sin perder la objetividad y estando dispuestos a cambiar nuestros puntos de vista conforme se reciba nueva revelación o nuevos conocimientos. Debemos defender incluso esa libertad de cambiar de puntos de vista mientras aprendemos. Sin que deba ser confundida con indecisión, esa libertad nos permite mantenernos objetivos. Lo importante es no apasionarnos y no confundir la labor de la ciencia y la disciplina social con la revelación y la doctrina.

La geografía reducida y el tema de las dos Cumorahs

Entrando en tema, de las muchas teorías que se han presentado sobre la geografía del Libro de Mormón, conviene destacar la geografía reducida, que se ha puesto en boga en los últimos años, y la teoría de los dos Cumorahs. Esta última distingue entre el conocido cerro de Cumorah en Nueva York con un posible segundo Cumorah ubicado tal vez en Veracruz, México. El Cumorah de México sería el lugar donde se libró la última batalla descrita en el Libro de Mormón, mientras que Moroni deambuló generosamente después por el continente y terminó enterrando las planchas en Cumorah de Nueva York. Personalmente, me siento atraído por esa idea. No obstante, carezco de los elementos para sustentarla, defenderla y volverme apasionado por ella. Por lo pronto, todas las teorías sobre la geografía del Libro de Mormón están en el cajón de Interesante, dado que no he tenido el tiempo ni el interés de investigar cada una a fondo y volverme partidario activista de alguna de ellas.

Ilustración basada en la teoría limitada de la geografía del Libro de Mormón

Existe una exposición básica de la teoría reducida que cada miembro que desea un conocimiento avanzado debiera conocer, y que comparten la mayoría de los eruditos de BYU para hacer algunos estudios serios. Mencionaría el nombre de John L. Sorenson, con su libro «Mormon Map» como uno de los precursores; y después, caminando sobre sus hombros, está un ejército de otros eruditos brighamyounguniversityescos. John Welch es uno de los más destacados miembros de este ejército. Otros autores han escrito sobre la teoría de los dos Cumorahs. Se puede disfrutar mucho de estos estudios sin abandonar la trinchera de la sana doctrina.

La relación inversa entre la Biblia y el Libro de Mormón

Siempre me ha parecido curioso notar que, mientras la Biblia ha sustentado muy bien su geografía, carece de una cronología sustentable. Tenemos necesidad constante de aproximar su cronología. Lo curioso es que el Libro de Mormón tiene la relación opuesta. Su cronología es muy detallada, pero su geografía está en pininos. Pero de las cosas pequeñas proceden las grandes.

La utilidad de la geografía «interna» del Libro de Mormón

Ahora bien, esto se dice de su geografía «externa», de la relación entre los lugares descritos en el Libro de Mormón con los lugares conocidos en América. Aquí es donde digo que estamos en pininos, que hemos avanzado muy poco en el tiempo, con muy poca gente y que esperamos más revelación al respecto. Pero la geografía «interna» del Libro de Mormón es bastante sólida. No es posible crear un mapa de la geografía «externa» del Libro de Mormón, pero sí que es posible crear un mapa figurativo de su geografía «interna» con toda clase de ricos detalles. Si José Smith se inventó el Libro de Mormón tendría que ser reconocido entre los mejores novelistas de su época, con conocimientos tan avanzados en composición como los más destacados entre todos los tiempos. Claro que, con su escasa formación, esto sería imposible.

El mapa «interno» del Libro de Mormón es abundante en detalles y consistente en ellos. Se pueden distinguir varios rasgos que son mencionados en el libro una y otra vez. El desarrollo de la historia va siempre de sur a norte. Se distinguen cinco principales franjas en esta dirección: la tierra de la primera herencia, la tierra de Nefi, la tierra de Zarahemla, la tierra de Abundancia y la tierra de Desolación. Considero que este mapa «interno» es mucho más certero y útil en la enseñanza que todos los mapas «externos» que se han propuesto.

Conclusión

En ciertos temas, nos conviene ser pacientes. El Señor ha puesto a prueba nuestra fe en ellos, los ha dejado abiertos para ver si haremos lo correcto, esperando la revelación prometida, o si contenderemos sobre ellos y agriaremos nuestro carácter, endureciendo nuestro corazón hasta el punto de perder nuestra fe. Es curioso notar como, mientras unos miembros se endurecen alrededor de estos temas, otros adoptan una perspectiva integral con la doctrina que suaviza y endulza su corazón, que les hace perceptivos y amables y que les pone en disposición de recibir la revelación cuando esta es finalmente emitida. Mientras tanto, podemos aprovechar las ventajas que otros ponen a nuestra disposición en nuestro camino, examinándolo todo sin apasionamientos, para poder retener solamente lo bueno, agregando solamente luz a la luz.