El encarcelamiento de Juan es el banderazo con el que el Siervo de Dios, Jesucristo, comienza su ministerio en «toda Galilea», donde tiene oportunidad de llamar a sus primeros discípulos, realizar un viaje misional y realizar diversas sanidades, incluyendo la de la suegra de Pedro y la de un paralítico al que perdona también sus pecados, dejando en claro su autoridad sobre el mundo espiritual.