Jesucristo es bautizado por Juan el Bautista y Dios el Padre agrega al testimonio del heraldo Su divina aprobación desde los cielos, identificando plenamente al Rey. Jesús soporta con majestad las tentaciones y, volviendo a Galilea, comienza su ministerio, lo cual cumple las profecías del Antiguo Testamento. En estas circunstancias, escoge a sus primeros discípulos. Su fama se extiende por, prácticamente, toda la nación.