El principio del evangelio de Mateo sirve para establecer las credenciales de Jesucristo como Rey por derecho. Se presentan como pruebas su linaje real, su milagrosa concepción y el reconocimiento y adoración de los gentiles (los llamados tradicionalmente «Reyes magos» de oriente). Tras mencionar su corta estadía en Egipto, el capítulo 2 nos informa sobre el establecimiento de María y José en Nazaret de Galilea, lugar en donde Jesucristo, el joven Rey, completa su crianza y crecimiento.