Marcos

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Los evangelistas San Marcos y San Lucas, por Matthias Stom

¿De Marcos conoces solo el nombre? Familiarízate con la vida del autor del segundo evangelio a través de esta breve biografía de Marcos, el evangelista.


Los evangelistas San Marcos y San Lucas, por Matthias Stom

Introducción a la biografía de Marcos, el evangelista

Marcos es más conocido entre los miembros de la Iglesia por haber sido el autor del evangelio que lleva su nombre y que es el segundo libro del Nuevo Testamento, el evangelio de Marcos. Esta breve biografía de Marcos, el evangelista te servirá para que conozcas mucho más que su nombre y puedas reconocer en Marcos al valeroso discípulo y testigo de Cristo que en realidad fue.

Variaciones en el nombre de Marcos

Antes de entrar en materia cabe hacer una pequeña aclaración sobre el nombre con el que se le reconoce en las Escrituras. En el tiempo del Nuevo Testamento era común que una persona naciese con el nombre con que le conocían sus parientes y amigos pero usase otro nombre para los negocios y la vida pública. El nombre nativo de este discípulo era en realidad Juan pero, de acuerdo con Lucas “tenía por sobrenombre Marcos” (Hechos 12:12, Hechos 12:25). Lucas hace esta aclaración dos veces para después usar únicamente el nombre de Marcos, tal como lo hacen después Pablo de Tarso (por ejemplo, en 2 Timoteo 4:11) y Pedro (1 Pedro 5:13). Sin embargo, se le refiere como Juan en Hechos 13:5 y en Hechos 13:13. En muchos materiales de estudio se menciona a Marcos, el evangelista por el nombre combinado de “Juan Marcos”.

Marcos entre los primeros discípulos de Jerusalén

La Biblia nos proporciona algunos antecedentes familiares sobre Marcos. Era sobrino de Bernabé e hijo de una mujer de posición en Jerusalén, llamada María, que facilitaba su casa para los servicios regulares de la Iglesia. Anteriormente, Pedro, en la ocasión en que pudo escapar milagrosamente de la cárcel y de una muerte segura, se dirigió a la casa de María para compartir con los miembros de la Iglesia allí reunidos su maravillosa experiencia y dejarles algunas instrucciones (Hechos 12:12). Marcos debe haber sido testigo de este portentoso evento.

Marcos, compañero de Bernabé y Pablo de Tarso

Antioquía fue una ciudad en la que prosperó asombrosamente el evangelio entre los gentiles de la Iglesia Primitiva, bajo la dirección y ministerio de Bernabé y Pablo de Tarso. Allí, estos denodados siervos del Señor realizaron una colecta para auxiliar a los santos de Jerusalén en un momento de crisis y la llevaron personalmente a su destino (Hechos 11:30). Cuando volvieron de Jerusalén se trajeron de allí al discípulo Juan Marcos, sobrino de Bernabé, para que les ayudase en su ministerio (Hechos 12:25).

Bernabé y Pablo usaron de las habilidades de Marcos en Antioquía y, cuando el Señor les apartó como misioneros (Hechos 13:1-3), le llevaron consigo durante su primer viaje misional. Por lo tanto, Marcos fue colaborador durante la predicación en Salamina (Hechos 13:4-5) y testigo de lo que ocurrió con Elimas el mago (Hechos 13:6-12). Sin embargo, regresó abruptamente a Jerusalén, separándose de Bernabé y de Pablo, cuando llegaron a Perge de Panfilia. No se saben a ciencia cierta las razones de su decisión.

Esta separación repentina tendría una repercusión más adelante. Tras regresar del primer viaje misional para participar en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), Bernabé propuso a Pablo que Marcos les acompañara en un segundo viaje misional. Pablo de Tarso no se sintió a gusto con esta decisión pues le daba peso al abandono en Perge. Este recelo por parte de Pablo y, probablemente, el afecto que tenía Bernabé hacia su sobrino, terminaron en un desacuerdo entre Bernabé y Pablo, que se separaron a partir de ese momento. Bernabé tomó a Marcos y se lo llevó consigo a Chipre, en tanto que Pablo de Tarso comenzó por su cuenta el segundo viaje misional.

Marcos como integrante del equipo paulino

Por lo que se puede apreciar del resto de la historia, Pablo de Tarso, no obstante su separación con Bernabé, permaneció atento al desarrollo del joven discípulo Marcos y le reintegró a su equipo de trabajo en el momento oportuno. Al escribir Pablo su segunda carta a Timoteo, le pide que le visite y traiga consigo a Marcos “porque me es útil para el ministerio” (2 Timoteo 4:11). Marcos tendría así oportunidad de integrarse a un equipo donde tendría por compañía también a Lucas. Esta sería la ocasión de encuentro entre los autores de dos de nuestros evangelios.

Pablo de Tarso mantuvo cerca a Marcos y le tomó un afecto personal. En la epístola de Colosenses, Pablo instruye a los miembros de la Iglesia en Colosas a que reciban a Marcos en el caso de que les fuere enviado por el apóstol (Colosenses 4:10-11). En la epístola de Filemón se menciona a Marcos como uno de los colaboradores más estrechos de Pablo, junto con Aristarco, Demas y Lucas (Filemón 1:24).

Discípulo personal del apóstol Pedro

En algún momento posterior, Marcos también estuvo al servicio personal del apóstol Pedro, quien le tomó también como discípulo, mencionándole en su primera epístola con un mote cariñoso (1 Pedro 5:12-14).

Datos proporcionados por los escritores de los primeros siglos

Hipólito de Roma, que vivió en el tercer siglo y fue discípulo de Ireneo, declara en sus escritos pistas adicionales sobre la vida de Marcos que aún deben ser corroboradas. Según Hipólito de Roma, Marcos fue uno de los Setenta discípulos llamados por Jesús como auxiliares en su ministerio (ver Lucas 10:1) y su madre era la dueña del aposento alto, o cenáculo, donde Jesús celebró por primera vez la Santa Cena con los apóstoles y, donde más tarde, Jesús resucitado les aparecería. Este fue también el lugar donde el Espíritu Santo se derramó sobre los discípulos en el día de Pentecostés.

Algunos eruditos señalan que es posible que Marcos haya sido el joven que estuvo presente en el jardín de Getsemaní al momento del arresto de Jesús, según lo relatado en Marcos 14:50-52.

La tradición señala que Marcos era de origen gentil, habiendo nacido en Cirene, al norte de Africa, en lo que hoy es Libia. La tradición también relata que, después de haber servido bajo la dirección de Pablo de Tarso en Colosas y Roma, retornó a Pentápolis y de ahí partió para Alejandría, donde se convirtió en el primer obispo de este lugar. En respuesta a esta tradición, todavía hoy en día el Patriarca de Alejandría es considerado por los devotos de la fe ortodoxa como “el sucesor de San Marcos”. La tradición narra, finalmente, que los idólatras en Alejandría resintieron el ministerio de Marcos y que, en el año 68, colocaron una soga en su cuello y le arrastraron por las calles hasta su muerte.

La identidad del autor del evangelio de Marcos

Aunque el segundo evangelio no está firmado ni se puede conocer la identidad de su autor por el contenido, ya era conocido como “evangelio de Marcos” cuando, a finales del primer siglo o principios del segundo, se le necesitó poner un título como identificador para distinguirle entre los evangelios. Papias, obispo de Hierápolis, identifica a Marcos como su autor a principios del segundo siglo (entre 110 a 150 después de Cristo), en su obra ahora perdida “Interpretación de los dichos del Señor”.

Aunque la obra original está perdida, fue reproducida por el historiador y obispo de Cesárea del cuarto siglo Eusebio Panfilio (entre 260 y 340 d. C., aproximadamente) en su obra Historia Eclesiástica 3.39.15. Lo que Papias deja establecido es que (a) Marcos fue el autor de una obra que contenía las palabras y hechos de Jesucristo y (b) Marcos recibió de las enseñanzas del apóstol Pedro parte de la información que colocó en su obra. Estos hechos son coincidentes con lo que sabemos de Marcos a través de las escrituras.

El perseverante carácter de Marcos como testigo de Cristo

Es inútil especular sobre las razones que condujeron a que Marcos decidiera separarse de Bernabé y de Pablo en Perga de Panfilia. Si cometió un error, este puede considerarse como una experiencia de aprendizaje, pues es evidente que permaneció fiel al evangelio y se mantuvo en el servicio dentro de la Iglesia. El testimonio unido de los apóstoles Pedro y Pablo nos lo representan como un ser aún más valioso para la obra de Jesucristo durante los años posteriores a este episodio.

Si bien no fue parte del Cuórum de los Doce Apóstoles, si fue un testigo ocular de Jesucristo y un valeroso predicador del evangelio. Pedro le llama “mi hijo” lo que, de acuerdo a la tradición rabínica, no establece necesariamente un vínculo familiar, sino una relación de discipulado (según se explica en los escritos de Clemente y se establece en el Talmud de Babilonia). Podemos positivamente creer que Marcos fue discípulo personal de Pedro, bajo cuya dirección pudo haberse escrito el evangelio de Marcos. En suma, Marcos fue un testigo de Cristo y un predicador valiente y tenaz que progresó continuamente en el servicio de la obra de Dios. Podemos aprender mucho de su esfuerzo y perseverancia.

La contribución de Marcos al conocimiento del evangelio

Marcos fue un discípulo judío, pero de origen gentil, cuya pudiente familia se convirtió al cristianismo cuando él era un joven, época en que fue testigo de eventos significativos de la vida de Jesucristo. Posteriormente se le llamó a servir como compañero de Bernabé y Pablo de Tarso durante su primer viaje misional. Más tarde volvería a servir en la Iglesia como integrante del equipo paulino y como discípulo de Pedro, bajo cuya dirección escribió el evangelio.

Podemos aprender, como líderes y miembros, grandes cosas en cuanto al carácter de Marcos. En vez de permitir que un incidente le detuviera, continuó en su progreso para servir a una causa que era más grande que él. Su esfuerzo y perseverancia han permitido que su obra se perpetuase a través de los siglos.