Apolos

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    Familiarízate con las obras y la vida de este personaje a través de esta breve biografía de Apolos .


    Vista aérea del istmo de Corinto, en Grecia. Corinto es la capital de la provincia romana de Acaya, donde Apolos ejerció su ministerio.

    Quién fue Apolos

    Apolos fue un esforzado misionero que, a partir de sus humildes inicios en Efeso, llegó a convertirse en el sucesor misional de Pablo de Tarso y en un apreciado compañero para este apóstol. Apolos era judío, pero natural de Alejandría, nacido en territorio gentil, y el nombre de Apolos es una referencia a un dios pagano del sol, que daba nombre también a una ciudad de Macedonia, Apolonia.

    La biografía de Apolos

    Las primeras menciones a Apolos en la Biblia provienen del libro de Hechos. El antecedente se menciona en Hechos 18-19. Pablo de Tarso, habiendo dejado Corinto después de un escándalo, viajó a Efeso y dejó allí a dos de sus colaboradores, Priscila y Aquila, para partir a otras regiones. Mientras esta pareja se encontraba allí, tuvieron noticia del caso de un judío de origen griego, llamado Apolos, que había comenzado a predicar el evangelio con denuedo pero sin mucho conocimiento (Hechos 18:24-25). Priscila y Aquila se interesaron en su caso y se tomaron la tarea personal de instruirle para complementar su conocimiento y hacerle un mejor predicador (¡ellos fueron su Centro de Capacitación Misional en Efeso!). Según el pasaje nos informa, Apolos sólo conocía la doctrina hasta lo referente al bautismo de Juan, así que Priscila y Aquila debieron complementar su conocimiento (Hochos 18:26) proporcionándole más conocimiento sobre el ministerio de Jesucristo y ayudándole a lograr un testimonio sobre la misión del Salvador.

    Apolos, sucesor misional de Pablo de Tarso en Corinto

    Una vez capacitado de esta manera, Apolos buscó ser asignado a la provincia romana de Acaya, que en ese momento abarcaba la mayor parte del sur y centro de Grecia y cuya capital era Corinto. Es decir, ¡precisamente el lugar que había dejado Pablo de Tarso y en el que hacía falta un misionero! Este deseo de Apolos fue bien visto por los líderes locales de la Iglesia, que le autorizaron y le apoyaron escribiendo a los líderes de Corinto para que fuera bien recibido. El pasaje informa que esta decisión inspirada resultó de gran provecho porque Apolos demostró ser un misionero muy eficaz que difundió en Corinto el evangelio y defendió a la Iglesia (Hechos 18:27-28).

    El llamado de Pablo de Tarso para la unión de los corintios

    La importancia de la misión de Apolos fue tal que, de manera efectiva, fue el remplazo misional de Pablo de Tarso en Corinto. Lucas sugiere este hecho por una mención al paso, pero intencionada, en Hechos 19:1, refiriéndose a la simultaneidad de los ministerios de Apolos y Pablo de Tarso: “entre tanto que Apolos estaba en Corinto”.

    Con el paso de tiempo, los conversos habían desarrollado tal afinidad con los misioneros que les habían encontrado que hacían comentarios orgullosos al respecto, defendiendo cada cual a su misionero y causando divisiones (1 Corintios 1:12). Pablo de Tarso abordó ese problema en su primera carta a los Corintios, explicándoles que debían considerarse todos como conversos de Cristo sin importar por qué medio hubiesen recibido el evangelio: “Yo planté, Apolos regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios” (Hechos 13:4-6).

    El ministerio de Apolos como colaborador de Pablo de Tarso

    Al hablar de esta manera, Pablo de Tarso legitima de paso el papel de Apolos como su sucesor misional en Corinto. De hecho, vuelve a mencionarle dos veces más en la misma epístola. Una vez más para reforzar su llamado a la unidad y explicar a los corintios que las diferenciaciones como estas surgen del orgullo y conducen a la vanidad (1 Corintios 4:6). Y otra ocasión, en la despedida, para disculpar a Apolos por no haber aprovechado el viaje necesario de envío de la carta para ir con los corintios. Es decir, que Apolos se encontraba con Pablo en ese momento, como parte de sus colaboradores.

    Más tarde, Apolos fue enviado a Creta junto con Zenas, pues sabemos que a Tito, obispo de aquel lugar, Pablo le da la encomienda de apoyarles con lo que fuere necesario para su persona y ministerio (Tito 3:13).

    ¿Fue Apolos el autor de la epístola de Hebreos?

    Algunos estudiosos modernos han sugerido que la epístola de Hebreos pudo haber sido escrita por Apolos, pero este punto de vista no puede ser confirmado con la evidencia actual. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días mantiene la postura de que la epístola de Hebreos fue escrita por Pablo de Tarso. En armonía con esta postura, en nuestros estudios presentamos la carta de Hebreos agrupada con las epístolas paulinas.

    Virtudes misionales y de liderazgo de Apolos

    Entre las cualidades destacadas de Apolos se puede tomar en cuenta la profundidad de su conversión y su carácter entusiasta. Aún sin conocer demasiado no se esperó a tener un conocimiento perfecto para predicar sobre lo que sabía. Esa actitud facilitó que pudiera encontrar buenos tutores en la providencia de Dios para capacitarle y complementar  su conocimiento. De igual manera, él mismo se puso a disposición de los líderes para ser un misionero en la provincia de Acaya.

    A pesar de este carácter entusiasta, Apolos demostró también ser un humilde discípulo de Jesucristo. Con humildad y gratitud reconoció su falta de conocimiento y aceptó la tutoría de Priscila y Aquila. No salió a Acaya sino hasta que estuvo listo y aún así esperó paciente y humildemente la decisión de los líderes de la Iglesia. Vemos que tuvo el valor y la perseverancia para convertirse en un compañero útil para el apóstol Pablo y que no dudó en servirle a donde quiera que el Señor lo enviase.

    Efectos sobresalientes del ministerio de Apolos

    La predicación combinada de Pablo de Tarso y de Apolos ayudó al firme establecimiento de la Iglesia de Jesucristo en Corinto. No fue fácil, pues como descubrimos en las cartas del apóstol Pablo a los corintios, se trataba de un entorno hostil. La idolatría, la inmoralidad, el materialismo, todo son costumbres prevalecientes en la sociedad corintia contra cuya influencia fue preciso amonestar. El corazón de muchos de los corintios fue ganado y muchos permanecieron fieles en gratitud. Apolos se convirtió en un fiel compañero para el apóstol Pablo y ayudó a establecer en otras regiones la Iglesia de Jesucristo.