La mayoría de las veces, la vida es maravillosa. El mundo que nos rodea está lleno de belleza. Estamos rodeados de personas que se preocupan por nosotros. Y nos preguntamos cómo podría ser la vida mejor.

Pero luego hay otros momentos en que la vida parece abrumadora y sombría, y esos días más felices son un recuerdo lejano. En esos momentos, lo mejor que se puede hacer, tal vez lo único que se puede hacer, es mantener la esperanza. No solo ilusiones. Ni siquiera un mero pensamiento positivo. Sino una fuerte y decidida esperanza.

Este tipo de esperanza no es para los débiles de corazón. Exige coraje para creer, fuerza para continuar y la resolución de no rendirse. Si nuestra esperanza es llevarnos a través de los días verdaderamente oscuros, a través de las tormentas reales de la vida, debe estar anclado a algo más fuerte que nosotros, algo más profundo de lo que vemos a nuestro alrededor. La esperanza tiene poder cuando nos enfocamos en las cosas eternas, en los principios eternos, en la confianza en Dios.

 

La mayor parte de la oscuridad y la tristeza de la vida son temporales. Las cosas tienden a funcionar al final. El presidente Gordon B. Hinckley era conocido por estas palabras tranquilizadoras: «No es tan malo como a veces piensas que es. Todo funciona. No te preocupes Me lo digo todas las mañanas. Todo saldrá bien. … Confíe en Dios y avance con fe y confianza en el futuro. El Señor no te abandonará (a ti) «(ver» Consejo de los Últimos Días: Extractos de los discursos del presidente Gordon B. Hinckley «, Liahona, octubre de 2000, página 73). Él es el motivo de nuestra esperanza.

No hace mucho, un hombre se enteró de que necesitaba una operación importante para preservar su salud. Cuando se enfrentó a esta noticia aleccionadora, tres palabras le vinieron a la mente una y otra vez: fuerte, positivo, esperanzador. Aunque estaba preocupado por la operación y su recuperación, el hombre decidió ir al hospital con esas tres palabras en su mente y corazón.

En los meses de recuperación que siguieron, repitió esas tres palabras como una especie de lema para vivir: Fuerte, Positivo, Esperanzado. Mientras lo hacía, encontró fuerza dentro de sí mismo que no sabía que tenía. Descubrió que sucedían cosas positivas todos los días por las que podía estar agradecido. Y descubrió que había razones para esperar que las cosas mejoren y funcionen de la mejor manera. La vida no siempre fue fácil, pero vio que era maravillosa.

Fuente: Música y Palabras de Inspiración (Music and the Spoken Word)

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Fuente: http://www.noticiasmormonas.org.pe/articulo/fuerte–positivo–esperanzado