Hace unas cuantas décadas, el autor y clérigo Henry van Dyke escribió un cuento clásico sobre un hombre llamado Artabán que vivía en las montañas de Persia, quien, “a lo largo de toda la vida trató de vivirla del mejor modo posible. No fue perfecta,” dice el autor, “pero hay ciertos tipos de fracaso que son mejores que el éxito”.

Esto es un gran consuelo ya que para casi todos nosotros la vida está colmada de fracasos. A menudo nuestros esfuerzos son insuficientes, así que esperamos que algo positivo pueda resultar de los momentos adversos. Pero, ¿es acaso posible que algunos fracasos sean mejores que el éxito?

Piense en su propia vida; ¿llegó tarde a alguna cita por quedarse hablando con un ser querido que lo necesitaba? Tal vez no pudo cumplir con una tarea que se había comprometido a hacer por dedicar ese tiempo a ayudar a alguien. Quizá sus faltas, o “fracasos” lo llevaron a hacer algo mejor, o lo encaminaron por una senda más exitosa que de otro modo no hubiera podido descubrir. Valorar las fallas es comprender lo que verdaderamente importa.

 

Una mujer llegó a valorar sus así llamados “fracasos” gracias a todo lo que aprendió de ellos. Aprendió a escuchar y a apreciar a otras personas, a entender mejor el significado del valor, de la perseverancia, y de la paciencia. Aprendió a demostrar compasión y, quizá lo más importante de todo, aprendió que aún al fracasar, ella no era un fracaso. El fracaso es un incidente, no una persona, y sin sus “fracasos”, ella no hubiera llegado a ser quien es hoy.

Es posible que un continuo flujo de “éxitos” la hubiera transformado en una persona diferente. Quizá su compasión habría sido remplazada por la intolerancia, su humidad por la arrogancia, y su fortaleza interior por un frágil sentido de respeto por sí misma. Ella llegó a entender que esos fracasos han dado una forma positiva a su vida.

Los únicos seres que nunca fracasan son aquellos que nunca se esfuerzan. Si podemos llegar a ver el fracaso de un modo diferente, aun cuando hagamos todo lo posible por tener éxito, no temeremos a nuestros fracasos, puesto que ellos pueden ofrecernos las mejores oportunidades de triunfar.

Fuente: Música y Palabras de Inspiración (Music and the Spoken Word)

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Fuente: http://www.noticiasmormonas.org.pe/articulo/-ldquo–eacute-xito-y-fracaso-rdquo-