El pasaje de Exodo 33:11 es muy conocido entre los Santos de los Últimos Días, pues muestra claramente que Dios puede ser visto y que uno de los atributos del oficio de profeta es verle.

No obstante, pareciese haber una incongruencia más adelante en el capítulo, ya que Moisés procura ver a Dios y es impedido.

Esta aparente incongruencia se clarifica en la Traducción de José Smith, en la que se aclara que Dios tenía una razón específica para impedir a Moisés verle en esa ocasión, ya que Dios estaba enojado por la desobediencia del pueblo de Israel.

La Biblia es después consistente en señalar que Dios puede ser visto. Por ejemplo, cuando Dios reprende a Aarón y María, les recuerda que el ver a Dios es parte del ejercicio del llamamiento del profeta:

Es esta la manera en que se cumple la función esencial y específica de los profetas, tal como es descrita en Amós 3:7

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