El pasaje de Exodo 33:11 es muy conocido entre los Santos de los Últimos Días, pues muestra claramente que Dios puede ser visto y que uno de los atributos del oficio de profeta es verle.

  Jehová hablaba con Moisés cara a cara

Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera con su prójimo.

Éxodo 33:11

No obstante, pareciese haber una incongruencia más adelante en el capítulo, ya que Moisés procura ver a Dios y es impedido.

  Ningún hombre me verá y vivirá

18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.
19 Y Jehová le respondió: Yo haré pasar toda mi bondad delante de tu rostro y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.
20 Y además dijo: No podrás ver mi rostro, porque ningún hombre me verá y vivirá.
21 Y dijo aún Jehová: He aquí, hay un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y sucederá que, cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado.
23 Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro.

Éxodo 33:18–23

Esta aparente incongruencia se clarifica en la Traducción de José Smith, en la que se aclara que Dios tenía una razón específica para impedir a Moisés verle en esa ocasión, ya que Dios estaba enojado por la desobediencia del pueblo de Israel.

  No podrás ver mi rostro… como en otras ocasiones

20 Y además dijo a Moisés: No podrás ver mi rostro en esta ocasión, no sea que mi ira se encienda también en contra de ti y te destruya a ti y a tu pueblo; porque ningún hombre entre ellos me verá en esta ocasión, y vivirá, pues son sumamente pecadores. Y no ha habido ningún hombre pecador en ocasión alguna, ni habrá hombre pecador en ninguna ocasión que vea mi rostro y viva.

23 Después apartaré mi mano y verás mis espaldas, pero no se verá mi rostro, como en otras ocasiones, porque estoy enojado con mi pueblo Israel.

Éxodo 33:20–23

La Biblia es después consistente en señalar que Dios puede ser visto. Por ejemplo, cuando Dios reprende a Aarón y María, les recuerda que el ver a Dios es parte del ejercicio del llamamiento del profeta:

  Cara a cara hablaré con el profeta

6 Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras: Si hay profeta de Jehová entre vosotros, me apareceré a él en visión; en sueños hablaré con él.
8 Cara a cara hablaré con él, y claramente y no con enigmas; y verá la imagen de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?

Números 12:6, 8

Es esta la manera en que se cumple la función esencial y específica de los profetas, tal como es descrita en Amós 3:7

  Jehová se revela a sus profetas

Porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.

Amós 3:7