Los críticos del Libro de Mormón señalan insistentemente el pasaje de Alma 7:10 como una contradicción a la Biblia. Señalan que Jesús nació en Belén, lo cual es correcto. Sin embargo, en el Libro de Mormón, se encuentra el pasaje de Alma 7:10 que habla más bien sobre “la tierra de Jerusalén”. El pasaje contiene una profecía que, en parte, dice lo siguiente:

  Alma profetiza que Cristo nacerá "de María, en Jerusalén"

Y he aquí, nacerá de María, en Jerusalén, que es la tierra de nuestros antepasados, y siendo ella virgen, un vaso precioso y escogido, a quien se hará sombra y concebirá por el poder del Espíritu Santo, dará a luz un hijo, sí, aun el Hijo de Dios.

Alma 7:10

La acusación consiste en señalar que Jesucristo no nació en la ciudad de Jerusalén, sino que, como es bien sabido y como la Biblia declara, nació en Belén. Sin embargo, la lectura cuidadosa del mismo pasaje demuestra que no hay tal contradicción. Hay que señalar tres hechos a este respecto:

  1. José Smith no carecía del conocimiento de que Jesús había nacido en Belén. Si él hubiese escrito el Libro de Mormón, lo hubiera consignado naturalmente de esa misma manera, acorde a su conocimiento.
  2. El pasaje de Alma 7:10, en el Libro de Mormón, no se refiere a la ciudad de Jerusalén. Claramente indica que habla de Jerusalén como una tierra o región: “la tierra de nuestros antepasados”. Belén se encuentra, efectivamente, en las cercanías de Jerusalén y en su jurisdicción directa, dentro de lo que podría ser considerado como parte de “la tierra de Jerusalén”.
  3. El uso de palabras específicas se puede apreciar más claramente en el original en inglés de Alma 7:10, ya que en dicho pasaje se utiliza para señalar la locación “at”. Esta palabra expresa cercanía a un punto geográfico. No se usó la partícula “in”. Es decir, el pasaje de Alma 7:10 no señala el lugar preciso del nacimiento de Jesús, sino la región en que nació, llamada allí “la tierra de Jerusalén”. Lamentablemente, ambas palabras, “at” e “in”, se traducen al español en la misma forma, lo que hace más difícil apreciar la diferencia.

El testimonio de la Traducción de José Smith

Un hecho adicional es que la Traducción de José Smith de la Biblia enfatiza, de hecho, el nacimiento de Jesucristo en Belén, como puede apreciarse en el fragmento siguiente:

4 Y, habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, les preguntó, diciendo: ¿Dónde está el lugar que está escrito por los profetas, en el que ha de nacer el Cristo? Porque temía en gran manera, aunque no creía en los profetas.
5 Y ellos le dijeron: Está escrito por los profetas, que él ha de nacer en Belén de Judea, pues han dicho así:
6 La palabra de Jehová vino a nosotros, diciendo: Y tú, Belén, que estás en la tierra de Judá, en ti nacerá un príncipe, que no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá el Mesías, que salvará a mi pueblo Israel.

(José Smith, Traducción de José Smith, Mt 2.4–6)

No hay contradicción entre Belén y la tierra de Jerusalén

Preguntado al respecto de cómo debería explicarse la contradicción entre Alma 7:10 y Mateo 2:4-6, el presidente Joseph Fielding Smith comenzó su respuesta con cuatro palabras simples:

“¡No hay tal contradicción!”.

Como hemos visto, el pasaje de Alma 7:10, en el Libro de Mormón no se refiere a la ciudad de Jerusalén como el lugar del nacimiento de Jesucristo, sino a la antigua región o “tierra de Jerusalén”, la cual incluye en su jurisdicción a Belén. El conocimiento previo del profeta José Smith y de sus asociados que le apoyaron durante la traducción era el de que Jesucristo nació en la ciudad de Belén, por lo que la mención en el Libro de Mormón de la “tierra de Jerusalén”, que es la expresión con la que, de hecho, se referían los israelitas a la región que abarca Belén es, de hecho, una evidencia adicional de la autenticidad del Libro de Mormón, ya que José Smith desconocía la antigüedad de dicha expresión.

Por otra parte, la revelación adicional reflejada en la Traducción de José Smith, posterior a la traducción del Libro de Mormón, brinda testimonio adicional de que el lugar preciso del nacimiento de Jesucristo fue la ciudad de Belén de Judea. Los anteriores testimonios concuerdan con el conocimiento que podemos extraer de nuestras Biblias, así como con el testimonio de los antiguos, por lo que, junto con el presidente Joseph Fielding Smith también podemos afirmar que, simplemente, no hay contradicción.