Por qué pidió Jesús al leproso sanado que guardara silencio sobre su sanación

Al enviar al leproso limpio a los sacerdotes para que se obedecieran los rituales detallados de limpieza de la ley levítica (Levítico 13-14), Jesús reconoció y honró esa ley que él mismo había dado a través de Moisés. Dos razones son evidentes por las que esta manifestación de sanación debería haberse mantenido en secreto: (1) Para permitir que el leproso sanado obedeciera los requisitos levíticos para la limpieza ceremonial, cosa que podría haber sido difícil si los sacerdotes hubieran sido conscientes de que Jesús había realizado el milagro involucrado; y (2) para evitar alimentar las llamas de persecución que ya se encendían a cada instante en contra del Maestro y de su causa.

Bruce R. McConkie


Autoridad General
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