Por qué Jesús mandó al sanado a predicar en Decápolis, en vez de guardar silencio

Aun las personas cuyos cuerpos han albergado espíritus impuros pueden ser limpiados por el poder de Dios, y pueden ser llamados a servir como testigos de su poder divino. Frecuentemente el gran Sanador ordenaba a los que recibían sus bendiciones que permanecieran en silencio, para que su repetida recitación de su bondad no trajera persecución sobre él. Después de cada curación, Jesús dio instrucciones que se aplicaban a cada caso en particular. Sin duda este endemoniado sanado fue mandado a testificar en Decápolis, la región de diez ciudades, de su milagroso regreso a la normalidad, porque la amargura contra Jesús no era tan grande en esa área, y algunos, por casualidad, al enterarse del milagro se verían inducidos a investigar y a creer la verdad.

Bruce R. McConkie


Autoridad General
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