• El élder Bruce R. McConkie aclaró que la sanación del hijo del noble no fue en realidad el segundo de los milagros de Jesús.

  • El élder Bruce R. McConkie explicó de manera sencilla, pero efectiva, cómo fue posible que Jesús efectuara curaciones a pesar de la distancia.

  • Existen dos grandes tipos de milagros de sanación establecidos por el evangelio de Jesucristo. Conócelos aquí.

  • El élder Bruce R. McConkie aclaró cuál era el modelo seguido por las sanidades que efectuó Jesucristo durante su misión en la tierra.

  • El élder Bruce R. McConkie dejó en claro cuales eran los 4 propósitos de la misión de Jesucristo y cómo se relaciona la sanidad con ellos.

  • La «virginidad perpetua» de María es una doctrina falsa que no se sustenta en las Escrituras.
    María (madre de Jesús)

  • En el Manual de Instituto del Antiguo Testamento viene esta valiosa definición que aclara el verdadero significado de la circuncisión.

  • José Smith explicó cómo es que el que perdona sin esperar el arrepentimiento sigue el ejemplo del Salvador.

  • El presidente David O. McKay relató esta historia que muestra claramente cómo rescatar a los jóvenes y a los menos activos.

  • Así como el pastor de la parábola de Lucas 15 y como el Señor Jesucristo, un maestro puede convertirse también en un buen pastor.

  • El élder Bruce R. McConkie destaca cómo es que se relaciona el llamamiento inicial de Pedro con el don especial de los profetas que también son videntes.

  • El élder Bruce R. McConkie reveló la probable identidad del discípulo mencionado sin nombre en Juan 1:35 y que fue uno de los primeros discípulos de Jesús.

  • El élder Bruce R. McConkie estableció con claridad la autoridad de Lucas como un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec en la época del Nuevo Testamento.

  • El élder Bruce R. McConkie estableció la importancia de cada uno de los evangelios y el papel especial que juega el evangelio de Lucas entre ellos.

  • El presidente David O. McKay explicó que todas las tentaciones que enfrentamos se clasifican en tres categorías básicas. Conoce aquí cuáles son.

  • José Smith profetizó que la tierra se convertirá en un refugio para los pobres y mansos.

  • José Smith explicó cómo es que fue escogida la señal de la paloma como una señal infalsificable para identificar al Mesías.

  • Algunos se preguntan cómo es que descendió el Espíritu en forma de paloma. José Smith clarificó esta situación.

  • Esta cita del profeta José Smith provee un detalle específico sobre cómo se presentó la señal de la paloma.

  • ¿En qué situaciones se puede hablar con propiedad del Reino de Dios sobre la tierra? El profeta José Smith esclareció este punto.

  • El profeta José Smith esclareció el papel preciso de Juan el Bautista con estas palabras.

  • El profeta José Smith explicó cómo es que Juan el Bautista era un heredero legítimo de la autoridad del sacerdocio aarónico.

  • Esta anécdota fue relatada por uno que se convirtió al cristianismo mientras era soldado en el ejército de Inglaterra.
    Amor al prójimo, Autodominio, Fraternidad, Obediencia, Tentación

  • El presidente Harold B. Lee aconsejó a los maestros del evangelio no especular on respecto a la concepción de Jesucristo.
    María de Nazaret, Navidad

  • El élder Jeffrey R. Holland resaltó a Jesucristo como el personaje dominante en el Libro de Mormón.
    Libro de Mormon

  • Es asombroso considerar qué enorme porción de los Evangelios está dedicada a detallar la Semana Santa.
    Armonía de los evangelios, Evangelios, Evangelios sinópticos, Semana Santa

  • El élder Jeffrey R. Holland expone el cálculo del uso del nombre de Jesucristo en el Libro de Mormón.
    Libro de Mormon, Nombres de Cristo

  • El presidente Marion G. Romney expresó que la meditación en las Escrituras constituye una forma de oración.
    Estudio de las Escrituras, Meditación, Oración

  • El presidente Ezra Taft Benson aclaró cuál es el profeta más importante para los miembros de la dispensación actual.
    Profetas modernos, Revelación

  • El señor A de esta anécdota muestra cómo el siervo de Dios actúa como Jesucristo en su intercesión ante el pueblo.

  • Una misionera, aislada en China, pudo darse cuenta que Dios le había ayudado durante una terrible enfermedad.
    Milagros, Oración

  • Antes de la batalla de Lutzen, en la que ochenta mil austriacos fueron derrotados por treinta y cinco mil prusianos a las órdenes de Federico el Grande, este monarca ordenó a sus oficiales que guardaran silencio y que le prestaran atención; y se dirigió a ellos de la manera siguiente: “Mañana tendremos que presentar una ruda batalla al enemigo y en esta solemne ocasión se decidirá cuál ha de ser el porvenir de los señores de Silesia, y quiero que cada uno de vosotros se interese, muy especialmente en esta ocasión, en el cumplimiento de su deber … Sé que entre los que me escucháis no se encuentra ni uno que no esté capacitado para realizar actos de heroísmo y que al mismo tiempo todos vosotros os encontráis capacitados también para sacrificaros por el bien de vuestro rey, de vuestra patria y de vuestros propios intereses. Yo me encontraré recorriendo mis batallones de la vanguardia a la retaguardia, de una ala a la otra; y a todo aquel que encuentre ocupado en el cumplimiento de su deber, lo llenaré de gloria y honores.”

  • Sir Henry Havelock estudió leyes; pero abandonó el ejercicio de ellas para entregarse al de las armas poco después de la batalla de Waterloo, y llegó a ser un prominente militar al servicio de su patria, Inglaterra, para la cual ganó muchas victorias bélicas en Persia y en la India. Durante una de sus estancias en Londres, por invitación de él, que entonces era un coronel, lo visitó un caballero. En el curso de la conversación la señora de Havelock repentinamente se volvió hacia éste mismo y le preguntó: “¿Dónde está Enrique?” —refiriéndose al hijo de ambos, a quien ella no había visto en toda la tarde. El coronel se puso en pie, y repuso: “¡Ah, pobre muchacho! Está en el puente de Londres … y con este frío que está haciendo. Le dije que me esperara hoy a las doce en ese lugar, y con tantos asuntos que he tenido que atender, olvidé la cita.” El momento en que decía esto el coronel Havelock eran las siete de la noche; se levantó inmediatamente, ordenó que llamaran un carruaje, y al salir para libertar a su hijo de esa molesta espera en el puente de Londres, para excusarse ante el caballero visitante se volvió hacia él y le dijo: “Como usted ve, señor, esta es la disciplina de la familia de un soldado.” Después de una hora el coronel regresó con el pobre Enrique, quien parecía haber pasado por la experiencia de esa tarde con muy buen humor.—N. Stand. Encyc.

  • Cristo es la piedra angular del cristianismo (Efesios 2:20). La figura está tomada del proceder del albañil que desecha una piedra por inservible, pero luego ve que cabalmente esa piedra es la más adecuada para trabar el ángulo del edificio. Los judíos rechazaban a Jesús rotundamente, y hasta el día de hoy andan en las tinieblas como consecuencia de su maldad. Pero Jesús, la Piedra, “es puesta por cabeza de esquina”. El cristianismo se habría acabado siglos ha, si no hubiera tenido por cabeza de la esquina de su edificio al Hijo de Dios, Cristo Jesús. En verdad, Jesús es el Todo en todo para el pueblo de Dios. No hay otro nombre dado a los hombres en el cual puedan ser salvos. En él triunfarán sobre Satanás, el mundo y la carne.

  • Moisés clama a Dios, y el mar es dividido; Josué ora, y Achán es descubierto; Ana ora, y nace Samuel; Asa ora, y gana una victoria; Daniel ora, y le son reveladas las setenta semanas; Mardoqueo le ordena a Ester que ayune y ore, y Amán muere en la horca que él mismo había mandado levantar para Mardoqueo; Nehemías ora, y el corazón del rey se ablanda en un minuto; Elías ora, y la lluvia desciende a la tierra; Eliseo ora, y el Jordán es dividido; Eliseo ora, y un niño resucita; la iglesia ora ardientemente, y Pedro es libertado por un ángel; Pablo y Silas oran y cantan, y las puertas de la prisión les son abiertas y caen las cadenas de todos los presos. Hay millares de ejemplos que manifiestan el éxito de la oración.

  • Si todos los hombres siguiesen la voluntad de Dios esta tierra sería semejante al cielo, pero como los hombres del mundo hacen la voluntad del diablo, la tierra más se parece al infierno, sin duda. Que el diablo domina la voluntad de los hombres que viven sin Dios y sin Cristo es un hecho que no admite réplica. El infortunado poeta Burns decía, para explicar su vicio terrible: “Si en un cuarto hay un galón de licor, y un cañón está listo para despedazar al que vaya a beberlo, yo no me detengo a pensar, sino que me lanzo a tomar el licor.” El Señor nos ha librado de esta debilidad, y nos ha dado una naturaleza que aborrece lo malo que antes amábamos. ¡Gloria sea a él! “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.” A los cristianos verdaderos no les será difícil rendir su voluntad por completo a la voluntad de Dios.—A. B. Carrero.

  • Dice el doctor Guthrie: “Hay coronas usadas por los monarcas cuyo valor no sería posible calcular. El precio pagado por las joyas es lo de menos importancia. Esas coronas costaron miles de vidas y ríos de sangre humana; pero en nuestra estimación la corona de Cristo es de más valor que todas las demás en conjunto. Cristo llegó a ser Rey en su muerte. Se humilló más que todos. Llegó a su reino por la puerta de la tumba y ascendió a su trono por medio de los escalones de la cruz.”

  • El nombre de Barrabás significa “Hijo del Padre.” Según algunos de los mejores manuscritos y de las más antiguas traducciones, la lectura del Pasaje debe ser: “¿Cuál queréis que os suelte? ¿a Jesús Barrabás, o a Jesús que se dice el Cristo?” Los dos presentados por Pilato ante el pueblo para que escogieran, llevaban el nombre de Jesús. El uno era Jesús que se hacía llamar Bar-Abbas —el Hijo del Padre, reclamando así expresamente autoridad divina— el otro Jesús, que era llamado el Cristo. Por Luc. 23:19 sabemos que Jesús Barrabás era uno de aquellos pretendientes a la dignidad mesiánica que procuraron realizar el ideal judío por un levantamiento armado contra el poder romano. Según la acusación de los sacerdotes, Jesús el Cristo era culpable de la misma oposición a César, aunque no de la misma manera que Jesús Barrabás. Por el examen personal de Cristo, Pilato supo que esta acusación era falsa; de modo que puso a los dos despreciablemente ante el pueblo, al Mesías de un reino invisible, por el cual sus siervos no pelearían, y al mesías de un reino terrenal que había sido tomado con sus manos ensangrentadas en sedición y asesinato. Por una de esas curiosas coincidencias, tan frecuentes y notables, estaban ahora lado a lado llevando el mismo nombre y la misma demanda; —la caricatura por el lado de la realidad, Jesús, el pretendido, y Jesús, el Bar-abbas real, el mesías de las ideas y esperanzas judías, y el Mesías de la designación de Dios; el uno, intentando llenar la descripción del Mesías pintada por el tentador en el desierto, pero rechazada por el mundo; el otro llenando las Escrituras proféticas.—Comper Gray.

  • Luis XII, rey de Francia, tenía muchos enemigos antes de ascender al trono. Cuando fue hecho rey mandó que se formara una lista de sus perseguidores y marcó en frente de cada nombre una gran cruz negra. Cuando se supo esto huyeron sus enemigos porque creyeron que aquello era una señal de que deseaba castigarlos; pero el rey sabiendo de sus temores, mandó que los llamaran asegurándoles el perdón, y dijo que había puesto una cruz junto a cada nombre para acordarse de la cruz de Cristo y esforzarse en seguir el ejemplo de Aquel que oró por sus asesinos exclamando: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” —Comper Gray.

  • Un romano antiguo cuando oyó hablar del cristianismo dijo: “Este sistema no puede permanecer porque está fundado sobre una cruz, sobre la muerte de su propio jefe, sobre una catástrofe y no puede permanecer.” Pero es precisamente por todas estas causas por las que puede permanecer; quizá no se pueda explicar en términos comerciales ni legalistas el sacrificio substitutivo de Cristo, pues la expiación es algo mucho más grande que lo que podemos comprender. No se puede leer la historia del Getsemaní y del Calvario sin sentir que Cristo ha entrado en comunión íntima con el Padre por el pecado del hombre en forma tal que es imposible para nosotros entender ni su profundidad ni acrimonia. Nos basta con cubrir nuestras necesidades.

  • Se dice que cierto jefe de los McGregors, una tribu de Escocia, quien había defendido airosamente la causa del desterrado Estuardo, que cuando avanzaba bajo los estandartes de Carlos Eduardo contra las tropas inglesas en la batalla de Preston Pans, en 1715, fue echado a tierra por dos balas del enemigo. La tribu McGregor, cuando vio caer a su amado jefe comenzó a vacilar, mas el capitán herido se enderezó inmediatamente apoyándose sobre un codo, y aun cuando la sangre corría de sus heridas exclamó en alta voz: “¡No estoy muerto, hijos míos! Estoy vigilando a ver si ustedes cumplen con su deber.” Así al avanzar nosotros contra las huestes de las tinieblas, debemos recordar, si nuestra fe se apoca porque parezca que nuestros adversarios espirituales ganen terreno nuestro, que el Maestro a quien servimos no está muerto, sino que vive y que desde su trono en lo alto está viendo si cumplimos o no con nuestro deber.

  • ¡El Cristo resucitado nos ha encontrado! Camina por la misma senda que vamos recorriendo nosotros, con gloria y majestad. Preguntémonos: ¿De verdad deseamos encontrarlo? ¿Tenemos valor para andar en su compañía? ¿Lo amamos lo suficiente para darle oportunidad de que se nos presente? Un argumento filosófico nos puede convencer de que la resurrección no está fuera de la razón; pero eso no quiere decir que nos hemos encontrado al Señor resucitado. El responde al corazón amante y aunque es verdad que debe existir cierto grado de comprensión intelectual antes de que pueda haber un fundamento para el amor; pero cuando nos hemos convencido intelectualmente, debemos entregarle nuestro corazón si es que ha de descorrerse el velo y si es que hemos de gozar de su compañerismo.

  • Había estado ausente de la casa por algunos días y me preguntaba, al acercarme a ella, si mi pequeña Margarita, quien apenas podía sentarse sola, me recordaba. Para probar su memoria, me coloqué en un lugar desde donde yo podía verla, pero que ella no me podía ver a mí, y la llamé en el viejo tono familiar: “¡Mague!” Ella dejó caer sus juguetes. Otra vez repetí su nombre “¡Mague!” y habiendo inspeccionado una vez más el cuarto con su mirada, pero no viendo el rostro de su padre, se puso muy triste y volvió a tomar sus juguetes. Por tercera vez llamé “¡Mague!” y ella, dejando caer sus juguetes rompió a llorar extendiendo sus brazos en la dirección de donde provenía el sonido, sabiendo que aunque no podía ver a su padre, él debía estar allí porque ella conocía su voz.

  • La luz es incompatible con las tinieblas, y los que viven en ellas no la pueden resistir. La luz espiritual emana del mensaje evangélico puro; es la misma voz del Señor que habla por sus testigos en la tierra. Pretender acallar a Dios es terrible blasfemia por la que él exige severa responsabilidad. Los cristianos sabemos obedecer; pero, “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”. Dijo Lutero al emperador Carlos V: “La Palabra de Dios está por encima de todas las cosas y es preciso que sea libre para todos … en las cosas eternas Dios no permite que un hombre sea sometido a otro hombre.” El imperio de la ley termina donde comienza el imperio de la conciencia. En este sagrado altar, sólo Dios y el hombre tienen derecho a penetrar.

  • Después de aterrizar en el aeropuerto de Los Angeles, California, EE. UU., cierto piloto de una empresa aeronáutica se complace en dejar boquiabiertos a los pasajeros, con el siguiente anuncio: “Ahora van a iniciar ustedes la parte más peligrosa de su viaje: desde el aeropuerto hasta sus casas, en sus automóviles.”—Algunas veces no pensamos en que hay mucho peligro donde creemos que no lo hay.

  • El Gran Médico, valiéndose de Pedro y Juan, efectuó el saneamiento del cojo en la puerta del templo llamada la Hermosa. El hecho implicaba: Atención, que debía asegurarse sobre sus bienhechores antes de que el cojo pudiera prepararse para lo que iba a suceder en seguida. Expectación, porque pronto se puso alerta aunque solamente para recibir la caridad. Dirección, porque Pedro no iba a darle ni oro ni plata sino algo completamente distinto y mejor. Mandato, porque algo podía hacer el cojo de por sí: confiar en Cristo y andar. Ayuda, porque la fe sin ayuda del cojo necesitaba la mano de Pedro que le proporcionara la ayuda moral y la fuerza física necesarias. Curación, porque la obediencia del inválido y el poder divino convergían en la sanidad de tal manera que anduvo y brincó por primera vez en su vida. Gratitud, porque lo primero que hizo después de recibir su salud fue un acto de adoración.
    Gratitud, Juan el Amado, Pedro, Poder en el sacerdocio

  • El profesor Enrique Link relata la experiencia más dramática que le sucedió en Francia durante la Primera Guerra Mundial. Dice que llegó a París de noche y cuando una anciana trató de bajarse del mismo tren él la ayudó. Puesto que no hubo nadie en la estación para ayudar a esa señora, él llevó sus pesadas maletas a un tren subterráneo y la acompañó hasta su casa. La anciana, para mostrar su gratitud invitó al soldado a cenar con ella en un restaurante cercano, y durante la comida relató a los demás lo que él había hecho para ayudarla. Reflexionando sobre esta experiencia, el profesor Link dijo que las demostraciones de gratitud que los franceses, conocidos de ella, le hicieron, no podrían haber sido mayores si él hubiera salvado la vida de la anciana. “Un simple incidente”, dijo, “pero nunca he olvidado la satisfacción que me causó esta experiencia.”
    Gratitud, Servicio

  • Micaías era profeta del tiempo de Acab de Israel y de Josafat de Judá. No figuraba como uno de los grandes profetas; sin embargo era grande. Cuando el mensajero de los reyes le habló diciendo que Acab y Josafat querían que les informara acerca del éxito de la campaña contra Ramot de Galaad, y el mensajero le aconsejó que hablase en el mismo tenor que los demás profetas, entonces Micaías respondió: “Vive Jehová que lo que Dios me dijere, eso hablaré” (2 Crónicas 18:13). Como consecuencia de su osadía lo encerraron en la cárcel y le dieron “pan de aflicción y agua de angustia” (2 Crónicas 18:26).
    Valor

  • Galileo necesitó valor para anunciar al mundo en su día que la tierra se movía en una órbita alrededor del sol, y no el sol alrededor de la tierra. El papa lo amenazó con excomunión porque sus ideas eran contrarias a las de la iglesia romana. Desgraciadamente Galileo por fin negó lo que él creía que era la verdad, para evitar el castigo papal. Guillermo Wilberforce tuvo valor para condenar la esclavitud cuando las leyes de su patria, Inglaterra, permitían la compra y venta de personas. Abraham Lincoln se mostró valeroso para tratar de librar a los esclavos en los Estados Unidos del Norte. Nosotros necesitamos valor para oponernos al tráfico de licores, a la lotería nacional, y a otras prácticas que son contrarias a las leyes de Dios y al bienestar del hombre.
    Valor

  • El señor Grimshaw estaba una vez con un noble, quien desgraciadamente había tenido una larga disputa con dos eminentes predicadores, en la cual, como sucede en tales casos, la victoria fue reclamada por ambos lados. El noble, encontrándose después con el doctor Grimshaw, quiso inducirlo de igual manera a una disputa; pero él rehusó hacerlo con estas palabras: “Señor, si usted desea información, puedo hacer cuanto esté de mi parte para dársela; pero el mal de usted no radica en la cabeza, sino en el corazón de donde podrá extirparlo el poder divino; oraré por usted.” El noble, lejos de sentirse ofendido, lo trató con un respeto especial y dijo después que estaba más complacido y más impresionado por la espontaneidad, firmeza y simplicidad de esta respuesta, que por cualquiera otra cosa más que hubiera podido oir de parte de sus oponentes.—Comper Gray.