No debemos esperar a que el hermano se arrepienta para perdonarlo

“Cuando una persona ha cometido un pecado que haya perjudicado a otra, una de las escenas más hermosas que pueden presentarse en la tierra es la de perdonar ese pecado; y después, siguiendo el modelo sublime y perfecto del Salvador, orar a nuestro Padre Celestial para que Él también perdone [al pecador]”.

“Ejerzamos en todo momento el principio de la misericordia, y estemos prestos a perdonar a nuestro hermano en cuanto veamos las primeras indicaciones de que quiere arrepentirse o pedir perdón; y si perdonamos a nuestro hermano, o aun a nuestro enemigo, antes que se arrepienta y pida perdón, nuestro Padre Celestial será igualmente misericordioso hacia nosotros”.

“Hermanos, sean pacientes y tolérense el uno al otro, porque así hace el Señor con nosotros. Oren por sus enemigos que son de la Iglesia y no maldigan a los de afuera; porque mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor [véase Romanos 12:19]. A los miembros que han sido ordenados, y a todos los demás, les decimos: Sean misericordiosos, y hallarán misericordia. Procuren salvar las almas, y no destruirlas, pues de cierto saben que ‘habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento’ [Lucas 15:7]”.


Capítulos relacionados: Lucas 15, Romanos 12,

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