Más que todo, la santidad implica la reverencia

«Tal vez más que todo, un santo es reverente. La reverencia hacia el Señor, hacia la tierra que El creó, hacia los líderes, hacia la dignidad de otras personas, hacia la ley, hacia la santidad de la vida, hacia las capillas y otros edificios, es todo evidencia de la actitud típica de un santo. (Véase Levítico 19:30; Alma 47:22; D. y C. 107:4; 134:7.)

“Un santo que es reverente ama al Señor y da la mayor prioridad a la observancia de los mandamientos. La oración diaria, los ayunos regulares, el pago de los diezmos y ofrendas, son privilegios importantes para un santo fiel.”


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