Lo que el Señor enseñaba a los líderes de la Iglesia

Estas instrucciones fueron principalmente para los apóstoles, quienes profesamente iban a dedicarse a la obra del reino con exclusión de todos los demás intereses. Sería mejor que en su ministerio padecieran y aguantaran penas materiales, agravios personales e imposiciones bajo las manos de opresores inicuos, que dar motivo para empañar su eficacia y estorbar la obra por medio de la resistencia y la contienda. Para éstos las Bienaventuranzas eran de aplicación particular: Bienaventurados los mansos, los pacificadores y los que son perseguidos por causa de la justicia.

James E. Talmage


Autoridad General
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