La manera en que un maestro puede ser un buen pastor

Aunque el Salvador se dirigía con frecuencia a multitudes, estaba profundamente interesado en cada persona en particular, incluso en quienes eran olvidados, ignorados, rechazados o incomprendidos. Al igual que el pastor de la parábola del Salvador dejó a las noventa y nueve que estaban seguras en el rebaño para buscar a la que faltaba (véase Lucas 15:4), usted puede mostrar interés por los integrantes de su clase que no asisten. Sus oportunidades de enseñar a los integrantes de la clase, edificarlos y ayudarlos a venir a Cristo no se limitan al salón de clases ni tampoco terminan con los participantes que asisten a las lecciones formales.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días


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