El heroísmo de un profeta

Micaías era profeta del tiempo de Acab de Israel y de Josafat de Judá. No figuraba como uno de los grandes profetas; sin embargo era grande. Cuando el mensajero de los reyes le habló diciendo que Acab y Josafat querían que les informara acerca del éxito de la campaña contra Ramot de Galaad, y el mensajero le aconsejó que hablase en el mismo tenor que los demás profetas, entonces Micaías respondió: “Vive Jehová que lo que Dios me dijere, eso hablaré” (2 Crónicas 18:13).

Como consecuencia de su osadía lo encerraron en la cárcel y le dieron “pan de aflicción y agua de angustia” (2 Crónicas 18:26).

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Alfredo Lerin


Autor independiente evangélico
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