Dios y el César

La luz es incompatible con las tinieblas, y los que viven en ellas no la pueden resistir. La luz espiritual emana del mensaje evangélico puro; es la misma voz del Señor que habla por sus testigos en la tierra. Pretender acallar a Dios es terrible blasfemia por la que él exige severa responsabilidad. Los cristianos sabemos obedecer; pero, “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Dijo Lutero al emperador Carlos V: “La Palabra de Dios está por encima de todas las cosas y es preciso que sea libre para todos … en las cosas eternas Dios no permite que un hombre sea sometido a otro hombre.”

El imperio de la ley termina donde comienza el imperio de la conciencia. En este sagrado altar, sólo Dios y el hombre tienen derecho a penetrar.

Sin foto

Alfredo Lerin


Autor independiente evangélico
Capítulos relacionados: 2 Timoteo 02,

Comparte esta cita

Haz click en los siguientes botones para compartir la cita en una red social o por correo electrónico.