Las bienaventuranzas y la diferencia entre el placer y la felicidad

Es evidente que las bendiciones especificadas, así como la felicidad comprendida en ellas, se realizarán en medida cabal sólo allende la sepultura; aunque el gozo que viene de saber que se está viviendo rectamente constituye, aun en este mundo, una rica recompensa. Un elemento importante de esta espléndida aclaración del estado realmente bendito es la distinción sobrentendida entre placer y felicidad. El solo placer, cuando mucho, no es sino pasajero; la felicidad es permanente, porque viene un gozo nuevo cada vez que vuelve a la memoria. La felicidad suprema no es una realización terrenal; la prometida “plenitud de gozo” se encuentra allende la muerte y la resurrección.

James E. Talmage

James E. Talmage


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