Abel es célebre por haber sido la primera víctima de asesinato de la historia humana. Hijo de Adán y Eva, tuvo hermanos y hermanas mayores, uno de los cuales fue Caín (Moisés 5:2). Mientras que Caín se ocupaba de la agricultura, Abel se dedicó al cuidado de ovejas (Génesis 4:2; Moisés 5:17).

El contraste entre Caín y Abel

De los dos hermanos mencionados, Caín se alejó del Señor siguiendo los susurros engañosos del adversario, en tanto que el otro fue obediente a todos los mandatos del Señor impartidos por Adán a sus hijos (Moisés 5:12), los cuales incluían el sacrificio de “las primicias del rebaño” (Moisés 5:5–6). Abel “oyó la voz del Señor… y el Señor respetó a Abel y su ofrenda” (Moisés 5:17, 20).

Caín asesina a Abel

A diferencia de su hermano, Caín presentó una ofrenda que no cumplía con los preceptos de Dios y que, por lo tanto, no fue aceptada por Dios (Moisés 5:25–26).. Caín se sintió frustrado cuando Dios rechazó su ofrenda y su frustración fue alimentada más aún por Satanás, que esperaba ese fracaso para aprovecharlo a su favor. Instigándole a la ira, logró que Caín percibiera una ventaja en asesinar a su hermano, pues al hacerlo podría apoderarse de sus bienes a través de la violencia (Moisés 5:33). Como resultado, Caín asesinó a Abel y fue fuertemente reprendido y castigado, siendo expulsado de la presencia del Señor (Moisés 5:41).

Abel según el Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento reafirma la fidelidad y obediencia a Dios de Abel. Al hablar sobre la calidad de su fe, en su famosa “Galería de la Fe”, el apóstol Pablo enfatiza que ofreció un “mejor sacrificio” y que recibió la aprobación de Dios sobre su vida y ofrendas.

Por la fe Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín, por lo cual recibió testimonio de que era justo, dando Dios aprobación de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. (Hebreos 11:4)

Acerca de este pasaje de Pablo y de la naturaleza y carácter con que el hijo de Adán tuvo fe en Jesucristo, el profeta José Smith enseñó que

“Dios le habló: en verdad se dice que Dios conversó con él; y si así lo hizo, ¿no le habría de entregar, sabiéndole justo, el plan completo del Evangelio?… ¿Cómo podría ofrecer Abel un sacrificio y esperar adelante con fe en el Hijo de Dios, para la remisión de sus pecados, sin entender el Evangelio?” (Enseñanzas del Profeta José Smith, compárese con Moisés 5:6–12).

El papel de Abel en la preservación del sacerdocio

Las Escrituras de los últimos días también declaran que el sacerdocio en los días antiguos se transmitió a través de Abel, que fue ordenado al mismo por Adán (DyC 84:6–17)

Bibliografía

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